Hola, este es un acticulo que escribi hace un rato, para el sitio web de La Torremedica, espero que les guste y si tienes alguna consulta, pues adelante, hare lo mejor posible.
CRISIS DE PANICO
Una tarde, Alex comenzó a sentir un dolor punzante en el pecho, sentían una extraña presión y dificultad para respirar, una idea comenzó a dar vueltas por su cabeza… ¡voy a morir! … esto es un paro cardiaco…. Sus piernas tiritaban, un sudor frio cubría su cuerpo y deseaba salir corriendo, sin embargo la sola idea de estar en un lugar público le resultaba aterradora. Llego a la clínica muy angustiado, una vez dentro comenzó a sentirse mejor. Los médicos de turno tomaron un electrocardiograma, muestras de sangre y le tuvieron en observación, mas tarde le inyectan un calmante y le enviaron a casa, con la indicación visitar a un psicólogo o psiquiatra... Acababa de sufrir una crisis de pánico…
Las crisis de pánico como fenómeno que se fundamentan en dos aspectos centrales del funcionamiento de nuestro sistema nervioso.
1. Los seres humanos, al igual que el resto de los animales, poseemos un sistema nervioso encargado de, entre otras cosas, mantener la supervivencia del individuo, es por eso, que aun cuando dormimos el más profundo de los sueños, nuestro sistema de alerta nos despierta al oír un ruido no habitual en nuestro ambiente o cuando aun con los ojos cerrados, detectamos una presencia desconocida. Este sistema nervioso, nos alerta cuando las condiciones ambientales son evaluadas como agresivas o colocan en peligro la integridad física del individuo, dando al resto del nuestro cuerpo la orden de prepararse para luchar o huir. La inminencia de un ataque producirá entre otras cosas aceleración del ritmo cardiaco, aumento de frecuencia respiratoria, sudor frio, y aumento de la tensión muscular, reacciones que no sorprenden a nadie, ante la inminencia de un ataque.
2. Una particularidad muy especial de nuestro cerebro es que no es capaz de distinguir entre un estimulo real y el recuerdo de este, es decir, reaccionamos de forma similar ante un recuerdo que ante un estimulo real y presente, con una pequeña diferencia de intensidad. Por ejemplo, el recuerdo de un limón jugosos nos hará salivar quizás un poco menos que lo que conseguiría la vista de un limón real. En estados profundos de concentración no podemos distinguir entre la fantasía y la realidad, es por eso que nos asustan las películas de terror aun que sabemos que no existe el personaje, o después de que terminan, quedamos con la sensación de alerta, esperando encontrarnos con el monstro detrás de la puerta de nuestro dormitorio. En resumen, podemos hacer que nuestro cuerpo reaccione frente a un recuerdo de modo casi tan vivido como si se tratase del estimulo real.
Estas dos condiciones se confabulan para provocar lo que hoy es casi uno de los motivos de consulta más recurrentes a psicólogos y psiquiatras. La sensación de estrés constante por presiones laborales o familiares, los compromisos por cumplir y exigencias personales así como una rigurosidad en el alcance de metas por ejemplo o elevadas exigencias respecto del orden de la casa, determina que los individuos se sientan cada vez mas presionados, obligando a vigilar de modo constante su desempeño, asumiendo responsabilidad agotadoras, tanto laborales como personales las que después de un tiempo prolongado generan estados de estrés elevados, el individuo trabaja mientras duerme, sueña realizando trabajos, ve televisión pensando en el informe que debe entregar mañana hasta que su sistema nervioso interpreta este esteres como una situación peligrosa para la integridad física y prepara a su cuerpo para huir o luchar, por lo tanto se acelera de golpe el corazón, causando la sensación de detención o arritmia, el flujo respiratorio se aumenta, causando la sensación de falta de aire y presión en el pecho, la tensión muscular aumenta generando, aumenta la traspiración etc. Todos estos síntomas pasarían desapercibidos ante el ataque de un animal por ejemplo, pero ocurren mientras vemos televisión o conducimos a casa. Lo que nos lleva a sentir un temor inexplicable un miedo al lugar donde nos encontramos, es aquí donde nuestro cerebro trata de explicar todo cuanto hemos sentido y pensamos ¡voy a morir! Idea que no es más que la conclusión a la que nos lleva lo inexplicable del fenómeno que acabamos de experimentar.
El tratamiento:
El trastorno de angustia y las crisis de pánico (son en realidad categorías distintas de un mismo desorden por decirlo así) deben ser tratadas por dos profesionales en conjunto, desde que estos desordenes implican un funcionamiento alterado del sistema nervioso es necesario modificar las concentraciones de neurotransmisores, así mismo es extremadamente importante que el paciente alcance lo antes posible un estado de tranquilidad que permita hacer frente a los eventos que desencadenantes de esta sobre tensión nerviosa, es por ello que el primer paso terapéutico es consultar a un psiquiatra, quien recetara los medicamentos que considere necesarios de acuerdo al caso en particular. Una vez que el paciente se encuentre medicado, su psiquiatra le enviara al psicólogo, con quien trabajara para hacer frente a los fenómenos psicológicos que sostienen y desencadenan las crisis, así como aprenderá las técnicas de higiene necesarias para modificar su conducta y evitar que estas crisis vuelvan a repetirse.
Si bien cada caso es diferente y no existe una formula precisa para el tratamiento es importante que el paciente sepa que deberá asistir al psiquiatra y psicólogo por un periodo no inferior a un año, alcanzando resultados óptimos a los dos años aproximados de tratamiento.
Casi la totalidad de los tratamientos que llegan a su fin presentan una adecuada recuperación, sin embargo la mayoría de los pacientes interrumpen su tratamiento debido a que se sienten mejor y la sintomatología ha desaparecido, lo que en definitiva es un error.
Si alguno de los síntomas explicados le resultan familiares, por favor consulte a su médico, la verdadera salud empieza por un paciente responsable.
La información entregada no pretende ser una guía para el auto diagnostico, sino que tiene una Intención absolutamente pedagógica y descriptiva, por lo que la precisión de las explicaciones y terminologías empleadas podrían no aplicarse a cada caso en particular.
Consulte siempre a su médico.
Un paciente observador es un paciente responsable.
La información entregada no pretende ser una guía para el auto diagnostico, sino que tiene una Intención absolutamente pedagógica y descriptiva, por lo que la precisión de las explicaciones y terminologías empleadas podrían no aplicarse a cada caso en particular.
Consulte siempre a su médico.
Un paciente observador es un paciente responsable.
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